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Ébola: ¿qué hay que saber de la enfermedad que preocupa al mundo?

El avance del ébola en el mundo ha generado gran preocupación. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha hecho llamados para asegurar que, al menos por ahora, no se trata de una pandemia como la del covid-19.

Aunque estas aclaratorias han sido insistentes, hay quienes quieren conocer algunos datos de interés de esta enfermedad.

Según indican, se trata de un virus que transmite esta enfermedad y se caracteriza por su alta letalidad, la cual puede oscilar entre el 50% y el 90%. Claro está, depende de la variante del virus y de la rapidez con la que se reciba atención médica.

Mecanismo de transmisión del ébola

No se transmite por el aire como la influenza o el COVID-19. Su propagación requiere contacto directo.

Se considera que los murciélagos frugívoros (que comen fruta) son los huéspedes naturales del virus.

¿Cómo ocurrió su paso a los humanos? Básicamente, por el contacto directo con la sangre, secreciones, órganos u otros líquidos corporales de animales infectados que se encuentran en la selva (como monos, chimpancés, antílopes o los mismos murciélagos).

Acerca del contagio entre personas, se produce estrictamente a través de: fluidos corporales, contacto directo (a través de la piel abierta o las membranas mucosas) con sangre, saliva, sudor, orina, vómitos o semen de una persona enferma o que ha fallecido por ébola.

A la lista de posibilidades se incluyen objetos contaminados: agujas, ropa de cama o material médico infectado con estos fluidos.

Síntomas y evolución clínica del ébola

El periodo de incubación (el tiempo que pasa desde la infección hasta la aparición de los primeros síntomas) va de 2 a 21 días. Una persona infectada solo es contagiosa después de empezar a manifestar síntomas.

La enfermedad avanza en fases bien marcadas:

1. Fase inicial (Aparición súbita): fiebre alta y repentina.

Debilidad intensa y dolores musculares o de cabeza.

Dolor de garganta.

2. Fase gastrointestinal y sistémica: vómitos y diarrea líquida y severa.

Erupciones cutáneas.

Deterioro de la función renal (riñones) y hepática (hígado).

3. Fase hemorrágica (en casos graves): Hemorragias internas y externas (por ejemplo, sangrado de encías, sangre en las heces o al vomitar).

El daño sistémico provoca que los vasos sanguíneos pierdan integridad, lo que genera fallas multiorgánicas y choque debido a la pérdida de fluidos y presión.

Prevención y tratamiento

El enfoque médico varía drásticamente según la variante del virus: vacunas y tratamientos existentes: Para la variante Zaire (la más común e histórica), existen vacunas eficaces (como la rVSV-ZEBOV) y tratamientos con anticuerpos monoclonales que neutralizan el virus si se administran a tiempo.

Para variantes como la Bundibugyo, el tratamiento se limita estrictamente al soporte médico: mantener al paciente hidratado (por vía intravenosa), equilibrar sus electrolitos, administrar oxígeno y controlar la presión arterial para darle tiempo al sistema inmunológico de combatir la infección.

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