La fiebre amarilla, una enfermedad viral transmitida por mosquitos que se encuentra presente en regiones tropicales de América Latina y África, ha vuelto a generar atención en Venezuela ante la confirmación de un brote con múltiples casos detectados en los últimos meses.
¿Qué es y cómo se manifiesta?
Se trata de una infección causada por un virus que se transmite a los humanos principalmente a través de la picadura de mosquitos del género Aedes, Haemagogus o Sabethes.
Los síntomas suelen aparecer entre tres y seis días después de la infección e incluyen fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, náuseas, vómitos y cansancio. En algunos casos puede evolucionar hacia una fase más grave, con daño hepático, ictericia (color amarillento de piel y ojos) y complicaciones hemorrágicas.
Transmisión: no se contagia de persona a persona
La fiebre amarilla no pasa directamente de una persona a otra. El contagio ocurre únicamente cuando un mosquito infectado pica a una persona susceptible.
Existen dos ciclos de transmisión:
- Selvático: el virus circula entre mosquitos y primates no humanos en zonas boscosas, infectando a personas que visitan o trabajan en esas áreas.
- Urbano: cuando mosquitos que habitan áreas pobladas transmiten el virus de persona a persona, aumentando el riesgo de brotes locales.
Prevención y vacunación
La vacunación es la medida más eficaz para prevenir la fiebre amarilla. Una sola dosis de la vacuna proporciona protección duradera y es segura en la mayoría de los casos.
Adicionalmente, las autoridades sanitarias recomiendan medidas como:
- Eliminar criaderos de mosquitos (agua estancada en recipientes).
- Usar repelente y ropa que cubra brazos y piernas.
- Colocar mosquiteros en puertas y ventanas.
Ante la presencia de síntomas compatibles —especialmente en zonas de riesgo—, acudir a un centro de salud facilita el diagnóstico temprano y la atención adecuada.



